La Casa Encendida es un lugar al que merece la pena acercarse. De alguna manera siempre sorprende al ocioso, al que olisquea, que en el peor de los casos puede refugiarse de una estridencia artística en la tranquilidad de la terraza que se nos ofrece en la azotea del edificio.
Esta vez me han gustado por lo menos tres cosas, la terraza y dos pensamientos leídos en sus paredes.
Uno:
El cliente rico: “¿Cómo pudo Dios crear el mundo en seis días y lleva usted con mi pantalón seis meses?”
El Sastre: “Mire usted el mundo y mire usted qué pantalón”
“En mi opinión, lo único que necesita la fe es el convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos, la mejora de la humanidad de hoy y del futuro, merece la pena de conseguirse”.
Una patente es un conjunto de derechos exclusivos garantizados por un gobierno o autoridad al inventor de un nuevo producto (material o inmaterial) susceptible de ser explotado industrialmente para el bien del solicitante de dicha invención (como representante por ejemplo) durante un espacio limitado de tiempo (generalmente veinte años desde la fecha de solicitud).
Atención preguntas:
¿cómo es el mecanismos de concesión de patentes?
¿quién decide qué?
¿puedo patentar la receta del bacalao al pil-pil?
¿si alguien utiliza “mi” receta me tiene que pagar?
Si paga 630 euros se puede patentar la rueda, la cuchara o hasta el ordenador en la Oficina Española de Patentes y Marcas. No importa que el supuesto invento ya exista ni que incumpla con los requisitos mínimos que exige la ley. La propia ley permite su registro. ¿Cómo se explica?
Si dices en una fiesta que trabajas en bioinformática a lo mejor molas más - seguro - que si dices que trabajas en informática. Hace unos meses yo me imaginaba miembros biónicos y chips empotrados en mi cerebro. No es así.
Principalmente se trata de procesar información que proviene de experimentos médicos, químicos y biológicos y de los artículos publicados, mediante procesos, herramientas y algoritmos matemáticos e informáticos (si esto último existe… quizás debería escribir algoritmos a secas).
Todo lo que sea procesamiento paralelo para problemas enormes divisibles en otros más pequeños, extracción de patrones sobre grandes cantidades de información, data-mining, clasificación de textos viene fenomenal para los problemas que aborda la Bioinformática.
Algunos tipos de problemas a los que se enfrenta:
Buscar una cadena de letras en otra enorme que es el ADN humano.
Comparar dos cadenas y metiendo espacios (mutaciones) en una y otra sacar la mejor posición relativa entre ambas. Alineamiento.
Tengo una nueva proteína y quiero saber cuáles son las 10 más parecidas de una base de datos de millones de ellas.
Quiero los textos de los artículos que más puedan tener que ver con estos datos en crudo que tengo por aquí.
Deducir la estrucutura tridimensional a partir de la secuencia de aminoácidos de una proteína que aparece en la fase terminal de determinada enfermedad.
Un millón de problemas más….
Más de una vez me he quedado atascado cuando he tenido que echar mucho esfuerzo para que funcionara algún software o una instalación informática y cuando la traicionera prisa me dejaba pensar me daba cuenta de lo asqueroso que era perder las horas (compañeros y compañeras sin ver a sus hijos un fin de semana) para que saliéra a producción una aplicación que está demostrado que podía haber salido mañana o pasado y que en algún caso se ha empezado a utilizar al mes de la fecha “inamovible”.
Esto de la bioinformática me atrae por aquello de aprender nuevos conceptos, cómo funciona la vida a nivel celular, tocar y ayudar en problemas frontera, y con la posibilidad de una utilidad más clara, más humana que la de que haya o no una nueva página Web para la mierda que sea.
Hay placer en la curiosidad y lo hay en la comprensión, eso es evidente.
También lo hay si algo se y transmite y al transmilirto despierta curiosidad, sed de saber más. Querer comprender cómo funciona algo.
Si hablamos de una idea, está bien que sea buena, pero así no basta. Ocurre lo mismo con un producto software: Suponemos que tienes una buena idea, pero de ideas buenas está lleno el mundo, sin más impacto en nada ni nadie que un bostezo solitario.
Hablando con Sergio Montoro de la Pastilla Roja más de una vez pulula la idea de que necesitas:
Buen Producto
Buen Precio
Buen Marketing
Buena Distribución
Parecen puntos obvios, y quizás por eso me gusta cuando los veo o los oigo juntos.
Pero volviendo a la ideas, detrás de ella viene el construirla, construirla con mimo, bien, con detalle pero sin el fascismo y la infinitud de la perfección.
¿Y cuando está? Pues creo que llega el momento de saber comunicarla, pero en los zapatos del usuario o destinatario. Cambiar el gorro, “el registro” estudiábamos en el cole, es difícill pero me barrunto que es fundamental si no quieres abucharar al potencial inetresado, al cliente, y que huya despavorido a pesar de que si puediera ser que tu idea o tu producto le interesaran.
Michel Ogawa ha creado Code Swarm dentro de su investigación sobre la forma en que interactúan las personas en proyectos software. Cómo colaboran, cómo se comunican.
Code Swarm es un aplicación que nos muestra de forma gráfica lo que ocurre en un proyecto basándose en los cambios y “commits” del repositorio de subversion del proyecto. Cuando alguien hace un cambio se muestra su nombre y se iluminan con puntitos los ficheros que ha cambiado. Cuanto más intenso el nombre y los puntitos más cambios y según el tipo de fichero se utiliza uno u otro color.
No he podido resistirme a lanzar el programa contra el log de subversion de Osmius y éste es el resultado:
Se ve cómo de un programador hemos pasado a cuatro activos, y en qué momentos hacemos commits. Los colores en rojo corresponden a código Java y el blanco a C++ y a documentación.
Se pueden sacar un montón de conclusiones: ¿Quién hace commits más pequeños y más seguidos y quién los acumula? ¿Se incrementa la actividad al aproximarse la fecha de una versión? etc…
En el video Almudena nos cuenta un poco en qué consiste su trabajo como investigadora, y en cierto momento comenta lo difícil que es que nos obliguen a que algo nos entusiasme. Conjugar en imperativos como “Ilusiónate con esto” no encaja con algunos verbos.
Siempre he pensado que la ciencia debería ser una actividad divertida por apasionante, pero por qué no puede serlo tu trabajo; el que sea. Es mucho más importante que te guste lo que haces que cualquier otra cosa, desde un punto de vista no ya personal o filosófico, sino desde la practicidad del que busca la propia productividad, la de un equipo o la de un proyecto.
Tampoco me ha preocupado, a medio plazo, la falta de conocimiento sobre determinado tema. Si hay ganas de aprender pocas cosas hay no abarcables en unos meses o años; será raro que necesites saber cuántica “frontera” para desempeñar tu trabajo o tu investigación.
Será por eso que estoy totalmente a favor del intrusismo y en contra de los que se colegian alrededor de una disciplina de conocimiento. Me parecen unos pobres inseguros (como todos en el fondo), pero que afrontan esa inseguridad dando un paso atrás agrediendo a un fin mejor como es el de contar con más mentes y más interacción.
Parece importante que haya gente de Ciencia comprometida con el entusiasmo y con la curiosidad. Las publicaciones y el reconocimiento son resultados no por necesarios menos secundarios.
Aquí os dejo la inevitable secuencia de fotos de PicasaWeb como cada vez que me atrevo a llevarme la cámara a un viaje, evento o experiencia.
En este caso ilustran nuestro viaje a Vietnam:
Hanoi: Fin de Semana “libre”
Hanoi: Lunes en la apertura del FOSSBridge y presentación de David.
Saigón: Martes madrugón a las 4:00 am, curso en Saigón en Edge-works, cena con Jochen y familia y vuelta a Hanoi (23:00)
Saigón: Resto de la semana en el curso de agentes de Osmius, reunión con Mario Behling y entrevista para su video Blog.
Esta es la presentación quer utilizamos como introducción a Osmius 8.07 y que incorporamos al curso de desarrollo de nuevos agentes usando el Framework de Desarrollo de Osmius que dimos primero en Ho Chi Minh City y luego en Hanoi (en Vietnam) durante el evento FOSS-Bridge 2008.