Trabajo en Equipo 04 Jul 2009 09:13 pm

Cómo dejar de lloriquear

Ya integrado al carácter hispano, por no generalizar a todas las variaciones del genoma humano, la crítica malmetijona y el lloriqueo alargado es común protagonista de charlas y encuentros en este nuestro primer mundo del que quien escribe es uno más.

Naive pero con el entusiasmo infantil de los padres americanos, Johnathan Mead, desde el no menos reflejo de estupendas obviedades el Blog de los Hábitos Zen, nos propone dos pasos para mejorar la sensación de felicidad acabando, como Herodes querría, con el bebé, en el sentido de déspota llorica y pozo sin fondo de atención, que llevamos dentro.

Traduzco:

Los dos pasos para dejar de ser un quejica:

  • Ponte como objetivo detectar cada momento en el que te quejes o critiques algo o a alguien de manera gratuita. Incluido juzgar a otros. Cada vez que te sorprendas, para y reflexiona (No dice que te cortes un huevo o una oreja, pero sería gracioso y de pocos pasos).
  • Después de haberte sorprendido es situación quejica, pregúntate lo siguiente: ¿Puedo hacer algo o esto está fuera de mi control? En caso de poder hacer algo: Hazlo. En caso contrario déjalo estar.

Éste es el tipo de cosas fáciles de decir y no tanto de llevar a la práctica, que podemos encontrar en Zen Habits y que ocasionalmente pueden resultar refrescantemente obvias.

Detonante | How to Stop Acting Like Such a Big Baby

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