Arquitectura de Software & Producto 01 Ene 2010 09:15 pm
Los peligros de la regla 80 20.
Siempre he sido un defensor de la regla 80-20 que en el fondo no es regla sino concepto.
Para quien no se haya tropezado ya con ella, una forma de expresarla aplicándola a un producto software, cambie el lector el objeto a su antojo, sería que de todas las funcionalidades o características deseables del producto hay un 80% que le van a dar el máximo de amplitud, de clientes, de usuarios, y que el 20% restante te va a añadir pocos usuarios y que sin embargo el esfuerzo en implementarlo es mucho mayor.
Basándonos en esta regla, en el equipo de Desarrollo que coordino, priorizamos las funcionalidades más básicas y sencillas sobre las más específicas y complicadas. Así y a lo largo de los años, conseguimos un producto: Sencillo y Evolutivo.
Esto, en un proyecto complejo, no es ni bueno ni malo: Es necesidad.
Hay tanto que hacer que de esta forma evitas perderte en marasmos y haber echado medio año del trabajo del equipo en no sé qué característica que añadida.
Osea, una vez que tenemos las funcionalidades básicas, bien implementadas, con una buena ingeniería de componentes, usable y extendible, evitamos la especialización cuando es dolorosa y larga de desarrollar.
Además, en el caso de Osmius, estamos hablando de Software Libre, y esto quiere decir que tu modelo de negocio se basa en servicios, uno de los cuales es precisamente desarrollarle a alguien esa funcionalidad “Tipo 20%” de forma remunerada. Tienes una base, ese 80% o una parte de él, libre y dejas las personalizaciones o las tareas complicadas para quien las pague. Es un asunto de retorno de la inversión o de optimización del esfuerzo, que viene a ser lo mismo.
El problema es cuando se convierte uno en un Ochentacentista para todo. La regla anterior está bien, pero en ese 20% final está la diferencia entre la mediocridad y la excelencia, y cada una de ellas tiene su momento.
En el caso anterior queda claro que la mediocridad tiene su momento y su utilidad. Nos ha permitido priorizar y crecer de forma que mejoremos las posibilidades de éxito del proyecto, pero no podemos mantenernos en la misma línea en otros casos.
Rafael Nadal no deja de ir a por el 20% de las bolas en un partido de tenis. Va a por todas, busca el 99% de efectividad. Por eso es un top10.
Creo que de igual forma hay que comportarte ante otras situaciones como el desarrollo personalizado a un cliente, la preparación de una charla de venta importante sobre el producto, la redacción de una oferta o el soporte a alguien que tiene un problema.
Ahí no quieres ser mediocre, o yo no quiero o no me parece buena política para ser sostenible, rentable; no quiero dar un soporte al 80%, ahí no quiero ser del montón porque ser diferente es lo que vendo, pero igual que lo venden los demás. Qué comercial no dice de su producto X que los profesionales son los mejores, que si bli, que si bla.
Resumiendo: La regla 80-20 está muy bien, pero hay momentos y situaciones en que puede ser contraproducente, puede coartar buenas ideas y puede ser un impedimento para hacer algo realmente bien y que además sea lo que marca la diferencia en entornos competitivos en los que a menudo nos encontramos.
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