Osmius: Evaluación Final

A partir de hoy dejo de prestar mis servicios profesionales en la empresa.

Han sido 6 años magníficos en los que hemos desarrollado un producto digno competidor de grandes empresas, desde cero y puesto a punto por un equipo que, ya engrasado, sería capaz de asumir retos de gran exigencia tecnológica y de mercado.

Desde que empecé el departamento de I+D yo sólo, yendo a trabajar a las bibliotecas públicas para hacer el diseño de “motor” de Osmius hasta hoy, hemos hecho de todo.

Hemos aprendido a trabajar en equipo mejor gracias a las metodología ágiles, hemos trabajado desde casa y en el cliente, hemos ido a otros países, hemos hecho marketing on-line, hemos envangelizado, nos hemos comparado con otros y hemos copiado y mejorado todo lo posible, hemos sido copiados y en definitiva hemos disfrutado con nuestro trabajo.

Por otro lado: hemos fracasado.
Hoy el modelo de negocio alrededor del producto no es sostenible con la estrategia actual, y eso se llama fracasar, por duro que suene.

El “hemos aprendido” mucho, o el “hemos disfrutado” o “el producto/equipo es cojonudo” son peligrosas excusas si lo que quieres es aprender y mejorar.

Nosotros no hemos construido un producto para sea muy bueno, que lo es; ése no es, y no puede ser el objetivo salvo en raras excepciones. Tu producto debe ser utilizado y usado por terceras entidades a cambio de algo que justifique el esfuerzo.

No estoy de acuerdo en que la rentabilidad de una empresa – o aventura o emprendimiento – sea exclusivamente el EBITDA o un análisis sobre flujos de caja. Creo que la medida del éxito de una empresa no puede ser exclusivamente económica, pero sí es primordial que sea sostenible o, utilizando mejor el castellano, creo, sustentable. Pero para comparar empresas sí me gusta saber su rendimiento económico acompañado de asuntos como la conciliación familiar, el toque de honestidad de socios y no socios plasmado en acciones concretas, el grado de libertad que se traslada a los equipos y como se devuelve con responsabilidad, innovación y otro montón de asuntos.

El deber de una empresa es trabajar para garantizar su viabilidad, y los conformismos o el optimismo exarcerbado (“somos cojonudos”) son formas de huida, como lo son el pensar que tirar para adelante con un plan innovador es sólo una cuestión de inversión en dinero.

La metodología Scrum, que hemos aplicado en el equipo de desarrollo, plantea una evaluación tras cada periodo de trabajo que permita realimentar al equipo para que pueda mejorar en siguientes ocasiones. Mejorar es hacer las cosas mejor y en menos tiempo.

No puedo dejar de hacer un último Scrum Final para evaluar el trabajo de todos, pero sobretodo el mío, y a ver si así aprendo de verdad:

Cosas que hemos hecho y que repetería:
Algunas son:

  • Trabajar con metodologías fáciles y con seguimiento diario del trabajo de todos.
  • Publicar esa información tanto dentro como fuera de la empresa.
  • Contratar un porcentaje alto de gente con la que has trabajado previamente. “Comerse un saco de sal juntos” hace.
  • Contratar y mezclar gente vieja y gente joven.
  • Rotar las tareas de coordinación.
  • Invitar a propios y a extraños a opinar y criticar nuestros avances.
  • Buscar siempre el camino más fácil para las primeras versiones. “Ya lo haremos mejor luego”.
  • Tratarnos con respeto, siempre.
  • Tener una versión express del producto. Instalación y licencias por menos de 5.000 euros y tres días.
  • Involucrarnos con las universidades a través de investigadores con nombres y apellidos (con la institución te pierdes mucho)

Cosas que hemos hecho y que NO repetiría:
Algunas son:

  • En mi caso, creo que tener demasiada presencia en las nuevas funcionalidades. Cuando llevas mucho tiempo haciendo algo empiezas a representar la resistencia al cambio y a las nuevas ideas.
  • Tener un producto exclusivamente abierto (gratis) y orientado sólo a servicio durante demasiado tiempo.
  • Contratar “freelances” para una parte core del producto. Esto salió muy mal.
  • Contratar a gente para que evangelize en tu lugar. El producto – si no son camisetas o aceite – lo vendes tú, ¿a que sí, Jobs?.
  • No apostar directamente por los partners.

Cosas que NO hemos hecho y que haría
Algunas son:

  • No hemos tenido una estrategia de venta o comercial desde el primer momento.
  • No hemos vendido desde el primer momento. Por barato o “escaso” que fuera el producto. “Primero vendes la piel, y luego ya – si eso – te cargas al oso”
  • No hemos contado con un análisis de mercado.
  • No hemos hecho un cuaderno de venta para nosotros mismos, con porqué invertirías aquí tu dinero y tu tiempo.
  • No hemos abierto la empresa a asesores externos oficiales (con cuidado).
  • La empresa no ha compartido participaciones con el equipo.
  • Incluir a toda la empresa en metodologías ágiles y en el seguimiento diario, y no sólo a desarrollo.
  • No hemos apostado por la Internacionalización (fundamental)
  • Diseñar experimentos para escuchar más a nuestros clientes.
  • Leer de pe a pa literatura sobre Lean Startups y aplicar ferozmente sus principios.

Si empezara hoy de nuevo (estoy en ello):

  • La calidad humana de mis socios va a ser muy importante.
  • La visión del proyecto debe estar definida y contrastada con varios grupos “externos”.
  • Comercialización internacional a través de internet. Otros caladeros son más razonables.
  • Toda la empresa dispuesta a validar sus hipótesis contra el mercado de forma feroz y rápida.
  • Reto tecnológico que puedas asumir y que te diferencie de los demás. Esto lo llamo “no más web de bodas” con todos los respetos.

Mi trabajo, y esto hay que agradecerlo en gran parte a la empresa, me ha dado la oportunidad en estos seis años de aprender mucho sobre tecnologías de desarrollo, almacenamiento, computación en la nube, gestión de equipos, gestión de subvenciones y otros asuntos y además he mejorado mi inglés, he terminado mi máster de investigación en bioinformática, he desarrollado otros productos y un grupo de innovación como es primerViernes, he viajado mucho y además he tenido una hija y estamos esperando otra incorporación a la familia.

Para finalizar esta catarsis, creo que Osmius es un buen producto que puede encontrar su mercado, pero para ello debe buscarlo – aquí o en California – y que debe reinventarse. El software que se descarga y se instala tendrá su mercado por muchos años, pero cada vez más limitado excepto en el caso de los móviles.

Respecto a mi salida de la empresa, creo que hay finales más elegantes que despedir por causas objetivas a tu socio cuarentón, autor inicial de la idea de producto, el día de su cumpleaños y con 20 días por año trabajado. Así lo vamos a dejar.

Si has llegado hasta aquí y además tienes guardado mi número de móvil, que sepas que ya no tengo acceso a él.

Me puedes localizar en el correo: jlmarina @ gmail (DOT)com