Sociedad & Trabajo en Equipo 19 Nov 2006 06:44 pm
La Cultura de la Ilusión
Últimamente han ocurrido cosas a mi alrededor que me han hecho pensar recurrentemente (o soy yo el que las ha visto de ese color) en la maldita cultura del esfuerzo y cuanto daño ha hecho cuando se ha llevado al extremo.

En mi generación y en la de mis padres - quizás es de siempre, no sé - ha primado mucho que lo que realmente tiene valor es haber sufrido para conseguir algo, y en contraposición, si has hecho algo y te lo has pasado como un enano, mala cosa. Pues no estoy de acuerdo.
Una cosa es que uno sea un bala perdida con menos constancia que un niño de tres años con espamos y otra que tengas que dedicar veinte horas diarias de abnegado sufrimiento para sacarte una carrera, emprender una aventura - empresarial o no - o para dedicarte a la investigación. Cualquier cosa y sobretodo si es nueva, exige cierta constancia y esfuerzo como ya comenté en la entrada sobre “Diarrea Mental”.
Me acuerdo de cómo me lo curraba cuando empecé a programar mis mierdecitas en Pascal. Curraba como un león y me despertaba por la noche con la solución a un problema que no había habido manera de resolver sin ondas alfa. O como me despellejaba el dedo pulgar de lanzar bolas cuando empecé a jugar a las canicas o guá o como se llame este juego en tu área.
Reinvindico el poder ejercer trabajos de todo tipo incluidos los que tienen fama de difíciles (vete a saber luego) y pasártelo de puta madre. Vaya diferencia entre estar motivado y disfrutar que tener que hacer algo a la fuerza. Cosas a la fuerza y que no apetecen hay y va a haber; pero no todas.
El trabajo, estudiar o prepararte para una competición de tenis, descenso o canicas puede ser divertido. Que se lo digan a Richard Feynman insigne premio nobel de física de quien os recomiendo leer cualquier libro. La entrada en la Wikipedia es muy interesante y divertida.
Como hablamos a veces David Sanz y yo respecto a Peopleware y Osmius: “Si nos la damos, nos la damos; pero… ¡Qué risas por el camino!”
Sourceforge.org: Un millón de programadores trabajando en más de cien mil proyectos, con la única motivación de realizar el trabajo.
Artículo en Navegápolis titulado ¿Cómo motivar a los programadores?
3 Responses to “La Cultura de la Ilusión”
on 20 Nov 2006 at 1:22 am 1.Pau said …
“Cualquier persona que sea lo suficientemente inteligente como para trabajar en una compañía de alta tecnología, debe también ser tan listo como para no estar en un lugar de trabajo tóxico. Y si trabaja en uno, tan pronto como pueda se irá.”
Esta frase (de la referencia de navegapolis) me ha encantado, al igual que el artículo
. Cuando estoy presionado trabajando intento recuperar o recordar la pasión y el interés, que es la base de todo. El módulo más complicado se hace sencillo cuando hay motivación y ganas de hacerlo bien… a veces resulta complicado, aunque siempre queda pensar en el dinero
Un saludo
on 22 Nov 2006 at 2:15 am 2.Joselu said …
Muy buena es frase, sí señor. Repito mi comunicación de sentirme honrado por tu presencia por estos lares, Pau. Gracias mil.
on 24 Nov 2006 at 2:03 am 3.Justo said …
Genial tu comentario, Joselu. Respeto, pero no entiendo, a la gente que dice que el trabajo es sólo para darle de comer, para pagar la casa, y para “vivir”. Si 8-9-… horas de tu vida son perdidas de esa manera, no tengo tan claro que el esfuerzo merezca la pena; siempre hay casos concretos que acepto, claro.
En mi caso, como sabes, tengo una suerte parecida a la tuya (aunque como siempre, la suerte hay que buscarla). Sin embargo, ya que has descrito tan bien lo precioso de estar en tu trabajo que disfrutes, prefiero apuntar hacia la parte más oscura: el peligro que tiene “captar” acólitos para tu causa a base de vender ilusiones. Es algo que suele funcionar muy bien, sobre todo cuando ejerces algún tipo de influencia más o menos explícita (más de eso en algún otro foro en unos días
), pero a la larga creo que a la gente hay que tratarla como lo que es, como adultos que comprenderán las ventajas, pero también los riesgos de trabajar en temas innovadores, creativos y flexibles.