Ideas & Sociedad 30 Nov 2006 09:04 pm
Cómo terminar haciendo lo que no quieres 2.0
Esto de la web 2.0 se comenta que es la pera en cuanto a participación y a democratización del acceso y la generación de información.
Básicamente estoy de acuerdo; esto de que la enciclopedia no sea algo unidireccional - del tomo III de la librería a tu mesa de estudiante imberbe - a que ese estudiante pueda aportar datos al término que fuera me parece tremendamente emocionante.
Es la Wikipedia la que ha permitido lo anterior y más cosas, y así ocurre con el incremento de capacidad de acceso a información (que no conocimiento) con RSS, la posibilidad de buscar casi cualquier cosa en Google y que tengas resultados y encima bastante acertados, o sistemas como Menéame en los que pasan a portada artículos, noticias, chorradas o lo que sea, en función de los votos que le van dando sus usuarios.

Creo que todo lo anterior es una revolución, pero no puedo evitar no engañarme con algunas cosas que no son “tan así” o directamente no me gustan. Yo he acabado haciendo cosas que no me gustan, aunque también es verdad que ha sido porque me ha dado la plebeya gana.
Google Ads.
Vale, reservas en tu web un espacio, bastante configurable para que sea a gusto de todos, para que salgan unos anuncios sobre los que puedes tener cierto control, como por ejemplo que no salga la “competencia” en caso de que la tengas, y por cada click que hagan los visitantes recibes X €. Mola ¿no?, así te puedes pagar el hosting o yo que sé.
Si esto me lo planteo como “¿cuánto me pagas por poner anuncios de tu empresa en mi página web?” la respuesta sería “cero pelotero, nada de nada, a no ser que alguien haga click sobre mi anuncio. Entonces sí.” a lo que yo diría: “Pues no me interesa y además no me gusta tener ahí eso”. Pues yo he hecho lo que en el primer supuesto cuando pienso lo segundo. Cuando termine esta entrada lo quito.
Meneame.
“Cómo mola”, te dices. “Voy a enviar y votar los artículos que me parezcan interesantes o divertidos o buenos para mi o para los demás o para causas en las que creo”. Pues yo creo que al final esto no es así. Ocurre que tienes un karma y el karma te lo mides y comparas con los demás. “Oye ¿tú cuánto karma tienes?… Pedro Juán tiene mogollón; es que se pasa todo el día en la web; es que si no te conectas en unos días lo pierdes; es que….”.
Lo que digo es que me da la impresión de que al final surge una obsesión por el karma que lleva a bastante gente a perder el tiempo (siempre desde mi punto de vista y con respeto). Es más no sólo hay internautas que están todo el día succionado de la conexión a Internet para no perder karma (por lo menos aportan a los demás; son como unos mártires que sacrifican su vida para que los demás tengan más información que leer o votar o discriminar buena de mala), sino que algunos ya se especializan. Me aprendo truquitos para subir puntos de karma pasando del contenido de la noticia, con lo que los objetivos iniciales ya NO son tales.
Recuerdo haber leído en el propio Menéame que hay datos de noticias con X votos y que en realidad han recibido Y visitas siendo Y un 30% de X. También de la misma forma recuerdo una noticia sobre un robot atento a cuándo están a puntito de pasar a portada las noticias para votarla, porque resulta que así recolectas más karma. O sabes que cuando Pedro Juán manda algo eso sube fijo (¿sube porque era bueno o por el autor?). A pesar de esto creo que lo de Meneame está bien porque de alguna manera se autoregula, y de hecho yo lo utilizo y me resulta útil, pero creo que lo anterior forma parte de su realidad.
Idea.